En plena crisis profesional y personal, harta de su trabajo como periodista cultural, Thais convence a Alan, su marido, de dejarlo todo y montar un negocio. Pero no un negocio cualquiera. Thais quiere montar una pizzería temática dedicada al cine de Hollywood, su gran pasión. El concepto es sencillo: Pizza y películas. Una pizzería en la que cada pizza homenajee una película clásica o a una estrella de cine. Pero la pareja no tardará en darse cuenta de que montar un negocio no es tan fácil como parece, sobre todo cuando no sabes nada de pizzas. Ni de cómo funciona el mundo real.