En una mañana soleada en Belo Horizonte, un autobús público abarrotado se dirige al centro. Al cruzar un paso elevado, el vehículo se desvía repentinamente, sale de la carretera y se estrella contra la avenida que hay debajo. Un pasajero queda gravemente herido, mientras que todos los demás — incluido Wesley, el conductor — fallecen. La tragedia acapara las emisiones de televisión y los titulares de los periódicos de todo el país. Las cámaras de seguridad tanto del autobús como de la carretera captan el momento del accidente y, tras analizar las imágenes, comienzan a extenderse las especulaciones de que el conductor podría haber actuado intencionalmente, en lo que parece un suicidio. Vicentina, una profesora jubilada de 75 años y madre de Wesley, queda devastada por la tragedia y sin saber cómo seguir adelante. Decide buscar a las familias de las víctimas para pedirles perdón. El camino que tiene por delante resulta difícil de recorrer, y las respuestas que Vicentina anhela no siempre son las que encuentra.